Después del crepúsculo, los gusanos de luz piensan: ¡nosotros hemos iluminado el mundo!
Una nueva edad esta empezando y ya no tenemos el poder suficiente para evitarlo, como la arena carcome la piedra y desaparece, nuestro legado será olvidado, así lo hemos decidido. Antes de nosotros solo existían criaturas sin mente, sin espíritu, sin palabras, las lunas nos trataron con cariño y nos castigaron con venganza, le hemos entregado al mundo su mayor enfermedad.
He visto a mis hermanos ser perseguidos por insectos que criamos, que domesticamos, a lo que les enseñamos a hablar, animales que pudimos destruir con un dedo, animales que nos llamaron dioses y elevaron hasta el cielo construcciones para demostrarnos su falsa gratitud. Un perro es un perro aunque tenga en la mesa un plato para comer y esta es su era, la era del que llamamos hombre.
Una luna antes del tiempo de las criaturas con vuelo, el caos gobernaba la tierra, los animales y la plantas vivían con la conciencia del sueño, en su ignorancia lentamente fueron tocados por el don de la primera luna, esta los acogió como hijos cuidándolos desde cerca y sin darse cuenta se convirtieron en el puente hacia nosotros.
Estos se alejaron de la tierra y lucharon contra la luz por el dominio del cielo, ahora el mundo era un lugar de grandes sombras y de mentes apagadas. La luna insatisfecha y decepcionada empezó su lento sacrificio lanzándose en picada hacia la tierra, se desquebrajo como la arcilla al colisionar contra la piedra y su ultima lagrima se convirtió en hielo.
La tierra permaneció cubierta por hielo y viento tantos años que fue olvidada, pero el cielo le muestra un segundo obsequio, una segunda luna que trae consigo grandes dones.Nosotros antes lentos y torpes, incapaces de mirar al sol, fuimos elegidos para levantarnos y mirar hacia las estrellas, conquistar el mar y sus profundidades donde vivían nuestros abuelos de piedra y fuego, estos destruyeron el falso cielo de hielo y separaron la tierra creando el reino de los gigantes del norte y los reinos de los gigantes del sur, otros se quedaron en el mar y unos pocos se adentraron en la tierra.
He visto a mis hermanos ser perseguidos por insectos que criamos, que domesticamos, a lo que les enseñamos a hablar, animales que pudimos destruir con un dedo, animales que nos llamaron dioses y elevaron hasta el cielo construcciones para demostrarnos su falsa gratitud. Un perro es un perro aunque tenga en la mesa un plato para comer y esta es su era, la era del que llamamos hombre.
Una luna antes del tiempo de las criaturas con vuelo, el caos gobernaba la tierra, los animales y la plantas vivían con la conciencia del sueño, en su ignorancia lentamente fueron tocados por el don de la primera luna, esta los acogió como hijos cuidándolos desde cerca y sin darse cuenta se convirtieron en el puente hacia nosotros.
Estos se alejaron de la tierra y lucharon contra la luz por el dominio del cielo, ahora el mundo era un lugar de grandes sombras y de mentes apagadas. La luna insatisfecha y decepcionada empezó su lento sacrificio lanzándose en picada hacia la tierra, se desquebrajo como la arcilla al colisionar contra la piedra y su ultima lagrima se convirtió en hielo.
La tierra permaneció cubierta por hielo y viento tantos años que fue olvidada, pero el cielo le muestra un segundo obsequio, una segunda luna que trae consigo grandes dones.Nosotros antes lentos y torpes, incapaces de mirar al sol, fuimos elegidos para levantarnos y mirar hacia las estrellas, conquistar el mar y sus profundidades donde vivían nuestros abuelos de piedra y fuego, estos destruyeron el falso cielo de hielo y separaron la tierra creando el reino de los gigantes del norte y los reinos de los gigantes del sur, otros se quedaron en el mar y unos pocos se adentraron en la tierra.